Una de las tareas más engorrosas en el mantenimiento de cualquier sistema es
buscar e instalar los drivers o controladores. Esos pequeños programas que ayudan a que Windows reconozca y utilice correctamente cualquier software pueden dar verdaderos quebraderos de cabeza por las decenas de versiones tanto de los
drivers como del
hardware (a veces, los fabricantes cambian un producto sin cambiar su nombre de cara al público, lo cual puede confundir al comprador). Para solucionar esto,
Device Doctor reconoce exactamente el hardware que tenemos y busca los últimos drivers.
Device Doctor presume de una
base de datos de más de 3TB de drivers, a la que prácticamente ningún dispositivo se le escapa. Además, aseguran que pueden detectar cualquier dispositivo correctamente aunque no tenga un nombre exacto asignado, algo muy frecuente debido a que muchos fabricantes cambian las especificaciones sin cambiar el nombre comercial del producto.
Antes de ser instalado y ejecutado se recomienda
crear un backup o un punto de restauración del sistema puesto que, aunque
Device Doctor facilita el trabajo, las actualizaciones de
drivers siempre pueden ser peligrosas.